N.º IPor qué escribí esta libreta
La rueda que se fue vaciando
Un lunes por la mañana entró en el taller un señor con un utilitario blanco. Una rueda de atrás iba casi en el suelo.
No estaba pinchada. Se había ido desinflando poco a poco, durante semanas. El flanco estaba machacado y hubo que cambiar el neumático.
Le pregunté cuándo había mirado las ruedas por última vez. Se quedó pensando mucho rato. «Cuando compré el coche, creo.»
Mi maestro, limpiándose las manos en la puerta, me dijo: «El coche siempre avisa. El que no mira es el dueño.»
Esta libreta es lo que he explicado en el mostrador durante cuarenta años, escrito negro sobre blanco.


